Escribiendo en el piso

lunes, octubre 02, 2006

Señora Soledad.

Hola Soledad... presentía tu presencia;
pues, a través del silencio contigo puedo hablar.
Dominas mi existencia con tu eterna soledad
y traes ironía a mi vida cuando todo está de más.

No encuentro quien te respete y te admire como yo.
No encuentro quien nos acepte con esta extraña sensación.

En el silencio de la noche o en la algarabía del día,
lejos de las montañas o muy cerca del mar,
extensa como el cielo en todas partes estás.

Pero ahora no te quiero encontrar.
Espero que entiendas... hoy conmigo quiero estar...
Deseo ordenar mis pensamientos y esta vez, tú no me puedes ayudar.